
Los marcadores temporales son un buen «truco» o recurso para saber qué pasado debes utilizar.
En este artículo descubrirás qué es, cómo se usa y cuáles son los marcadores temporales del pretérito imperfecto más comunes, acompañados de ejemplos claros que te ayudarán a dominar este tiempo verbal.
¿Qué es el pretérito imperfecto?
El pretérito imperfecto se utiliza para hablar de acciones habituales o repetidas en el pasado, para describir situaciones, personas o cosas en el pasado, o para expresar acciones en desarrollo mientras ocurría otra acción.
Ejemplo:
- Cuando era niño, jugaba al fútbol todos los días.
(Acción habitual en el pasado).
¿Qué son los marcadores temporales del pretérito imperfecto?
Los marcadores temporales del imperfecto son expresiones que indican que la acción ocurrió en un período de tiempo no delimitado o que era repetida o habitual en el pasado.
Los marcadores temporales más comunes del pretérito imperfecto
En este caso, los marcadores temporales del pretérito imperfecto indican la frecuencia con la que se repite la acción:
- Normalmente
- Frecuentemente
- Cada mes/día/semana/año/lunes/verano/Navidad…
- Diariamente
- Nunca
- Los días festivos
- Los días de diario
- Todos los días/las semanas/los fin de semanas
- (Casi) Siempre
- A menudo
- Cuando + imperfecto + sustantivo
- De pequeño/joven…
También indican cómo se realiza una acción como «mientras + imperfecto« para hablar de dos acciones que se realizan a la vez, por ejemplo:
- Mientras cocinaba, también limpiaba la cocina.
Y para comparar la misma acción en el pasado y en el presente utilizando «antes» y «ahora», por ejemplo.
Los marcadores temporales del pretérito imperfecto te ayudan a expresar acciones pasadas que eran habituales, repetidas o descriptivas.
Vamos a practicar los diferentes pasados junto con sus marcadores temporales.
Actividad comprensión lectora del pretérito imperfecto
Lee atentamente el texto y contesta a las preguntas:
Cuando era niña, vivía con sus abuelos en el campo, porque sus padres trabajaban en otra ciudad.
Todos los veranos, pasaba las vacaciones con ellos en la playa, en Cádiz.
Normalmente, jugaba con sus primos por la tarde y ayudaba a su abuela en la cocina.
Los fines de semana, su abuelo le contaba historias antiguas mientras paseaban por el campo.
Antes, no había móviles ni internet, así que los niños se divertían con juegos tradicionales.
A Carmen le encantaba jugar a la comba y montar en bicicleta.
Cada noche, su abuela le leía un cuento antes de dormir.
Carmen recuerda esa época con mucho cariño porque, aunque su vida era sencilla, siempre estaba rodeada de amor y naturaleza.